A veces también pinto bodegones, pero a mi manera.

Podría hablaros de los beneficios de la vitamina C para el organismo, de la importancia de la colorterapia para el estado de ánimo y terminar diciendo que la vida sexual es salud física y emocional, así que comerse una naranja antes o después de haber practicado sexo en unas sábanas rojas debería estar prescrito por el médico.

También podría deciros que me gusta el rojo más que a un tonto un lápiz y que ya sabéis el vicio que tengo con estos (con los lápices, no con los tontos).  De igual modo también podría deciros que admiro a las mujeres que pueden ocultar su desnudez tras media naranja y aparecer tan apetecibles como tu fruta preferida (no digo comida en general, porque creo que ocultarse bajo un bocata de jamón o unos huevos fritos con patatas no sería igual de erótico). Aunque tal vez por dimensiones yo me sentiría más cómoda que teniendo que pedir patrocinio a melones Bollo para taparme dignamente y ponerme varios calcos simulando tatuajes en la piel que quedase expuesta.

Podría deciros mil tonterías más, porque cuantas más escribo más me vienen a la mente, pero lo que puedo y quiero sobre todo es dar la gracias a Tiffani Guarch @tiffani_guarch (como modelo) y a Eva Quirós (fotógrafa en esta ocasión desde su perfil @waterlilyphoto) por haberme permitido pintar esta imagen y dar el pistoletazo de salida a mi reencuentro con los pinceles desde noviembre.

Podéis leer el texto que acompaña a la fotografía en sus perfiles de instagram que es mucho más profundo y sensato que el mío. Si yo fuese la protagonista de una imagen así, me quedaría sin palabras.

 

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