Podría decirse que tengo la fortuna de no necesitar vivir del arte (al menos de momento). La pintura es mi afición, placer, mi válvula de escape. Hay gente que al terminar el día sale a correr, lee o simplemente se sienta a ver la televisión para relajarse. Yo pinto, y sí, lo hago de noche, restando horas de sueño a las pocas e interrumpidas que dispongo y lo hago porque me relaja y porque me parece una manera formidable de terminar el día: creando. Esta rutina nocturna genera algo tangible que habitualmente expongo, dono, regalo, almaceno y/o vendo.

Todos los días archivo en el móvil o en el ordenador miles de ideas que me van surgiendo navegando en redes sociales, viendo las noticias o paseando por la calle. Necesitaría muchas vidas para poder plasmar en pintura todo lo que me inspira y más si sólo lo hago por la noche!

Pero además de mi inacabable fuente de ideas e inspiración, últimamente estoy recibiendo bastantes encargos y eso me hace sentir súper halagada. Con la cantidad de pintores que hay repartidos por el mundo que alguien piense que “YO” soy la persona indicada para plasmar un instante de su vida con el que además va a convivir durante mucho tiempo en su día a día,  es algo que me hace sentir…AFORTUNADA (así, con mayúsculas).

Pero reconozco que no llevo a cabo todas las solicitudes. Necesito “algo” que me remueva, me motive y que en definitiva me inspire. Vínculos afectivos, recuerdos del pasado, imágenes que transmitan alegría, miradas que cuenten una historia…necesito esa chispa! Durante el tiempo que tardo en realizar mis encargos suelo volcar mis pensamientos en lo que estoy haciendo, en el trabajo que me han encargado y hay veces que entro en conflicto conmigo misma porque creo que la imagen que tengo delante “merece” una paleta de colores diferente a la que estoy aplicando porque es la que está esperando recibir la otra persona o que encajaría para el emplazamiento al que va a ir destinado el cuadro, y empiezo a hacer pruebas…y más…y más…y cuando por fin doy por terminado el trabajo (la mayoría de las veces porque existe una fecha límite que siempre llevo al límite) siento cierta inseguridad a la hora de entregarlo. Siempre me quedo con la sensación de haber podido llegar un poco más lejos.

Si…ya dejo de andarme por las nubes y voy al grano: Por motivos laborales, casi todos los días viene una mensajera a entregar y recoger paquetes. Algunas veces también se encarga de llevarse los cuadros que vendo o que voy a exponer y no puedo llevar personalmente. Es una persona trabajadora, implicada y responsable con su trabajo en general, pero que además tiene un respeto especial por este tipo de envíos frágiles y de alto valor afectivo (económico no tanto, por desgracia!). Muchas veces me pregunta qué es lo que va a llevar y le enseño la imagen. Otras tantas viene sufriendo por cómo me han “mal embalado” algún cuadro que vuelve de exponerse. Esa empatía y ese valor añadido los agradezco más de lo que jamás podré expresar.Hace unas semanas me preguntó si podía hacer un retrato para regalarle a su novia por su segundo aniversario, y por supuesto que dije que si. Cómo decirle que no??? Menudo reto!

No suele gustarme mucho mostrar los procesos de mis cuadros porque creo que suele confundir o desanimar ver una primera mancha. En mi caso además puede despistar, porque hasta los colores pueden variar! Pero en el caso de Rocío no ha sido así: me ha ido pidiendo ver los procesos desde el principio, me ha empujado a introducir más colores, a quitar sobriedad y en lugar de sentirme forzada, me ha liberado porque ella pedía a gritos alegría mientras yo trataba de intentar hacer algo más discreto. Me ha encantado ver su curiosidad, su ilusión, su cara de alegría según el cuadro iba cambiando, el que quisiese ir compartiéndolo con su entorno y que hasta tenga un lugar destacado en su casa reservado sólo para él.

Espero estar a la altura de sus expectativas, que a su novia le guste y que este retrato sea testigo de tanto amor como el que transmite.

Mi inspiración: Rocío es una persona enamorada. Una persona luchadora y valiente. La vida se basa en decisiones: “si” o “no” y así es como se va tejiendo nuestra historia, pero la opción de esta persona para alcanzar la felicidad implica una cadena de  ajustes y cambios en ella y en todo su entorno difíciles de asumir, una dura carrera de fondo. Pero ella es una persona que mira al futuro con emoción, con ilusión y con optimismo. Una valiente que  simplemente quiere ser feliz. Mis miles de pensamientos y reflexiones acerca de la vida de personas como Rocío y su novia os las ahorro, porque van mucho más lejos de los prejuicios y el rechazo habituales de esta sociedad que parece dar un paso al frente y veinte para atrás en estos temas y tantos otros….

Lo que pienso se resume en esto: Libertad y amor, la mejor receta para alcanzar la felicidad.

"Libertad y amor, la mejor receta para alcanzar la felicidad" Retrato realizado por encargo. Acrílico sobre lienzo 40x50cm VENDIDO
“Libertad y amor, la mejor receta para alcanzar la felicidad.” Retrato realizado por encargo. Acrílico sobre lienzo 40x50cm VENDIDO

 

 

2 comentarios en ““Libertad y amor, la mejor receta para alcanzar la felicidad”- Retrato por encargo”

  1. Que decir? Eres magnifica Olivia… Como tu dices “Libertad y Amor”, el resto llega por añadidura. Te auguro un año lleno de exitos!! Congrats!!!!!

    1. Muchísimas gracias por tus palabras y tus pensamientos Fernanda. Sabes que te admiro porque eres grande y por tanto, valoro muchísimo tu opinión. Tenga éxito o no, seguiré disfrutando del arte y tú habrás formado parte de esa energía que me impulsa a seguir creciendo. Besos

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